Errores comunes en el diseño de etiquetas y cómo evitarlos
A lo largo de mi experiencia trabajando en el mundo de las etiquetas, he comprobado cómo pequeños detalles en el diseño pueden tener un impacto enorme en el resultado final.
Muchos de estos errores pasan desapercibidos durante la fase creativa, pero salen a la luz cuando ya es demasiado tarde: en impresión o, peor aún, cuando el producto llega al cliente.
Por eso quiero compartir algunos de los errores más habituales que me encuentro a diario y cómo los evitamos para garantizar un resultado profesional desde el primer intento.
1. No tener en cuenta líneas de corte y sangrados
Uno de los fallos más comunes es no dejar sangrado suficiente o colocar elementos importantes demasiado cerca de la línea de corte.
El resultado: textos cortados, logotipos al límite o acabados poco precisos.
👉 Trabajamos siempre con márgenes y sangrados correctos (normalmente 3 mm) y revisamos que todos los elementos clave estén dentro de la zona segura.
2. Usar colores RGB en lugar de CMYK
Muchos diseños se crean en RGB, pero las impresoras trabajan en CMYK, lo que puede provocar diferencias de color importantes respecto a lo que se ve en pantalla.
👉 Convertimos los archivos a CMYK y, cuando es necesario, realizamos ajustes y pruebas de color para que el resultado impreso sea lo más fiel posible al diseño original.
3. Tipografías no incrustadas o mal convertidas
Si las tipografías no se incrustan o convierten correctamente, pueden cambiar, desplazarse o generar errores en impresión.
👉 Antes de enviar cualquier archivo a máquina, convertimos todos los textos a curvas, asegurando que lo que se imprime es exactamente lo que se ha diseñado.
4. No adaptar el diseño al material o al acabado
Cada material y cada acabado tiene sus particularidades:
colores que varían según el soporte, relieves que necesitan espacio, tintas que no se comportan igual en todos los papeles…
En algunos casos, hay combinaciones que directamente no son viables.
👉 Revisamos siempre el papel, el acabado y la técnica de impresión antes de empezar, asesorando al cliente para adaptar el diseño a algo que realmente pueda ejecutarse bien.
Preferimos advertir a tiempo de lo que es posible… y de lo que no.
5. Sobrecargar la etiqueta de información
Es muy habitual querer contarlo todo en una etiqueta. El problema es que demasiada información resta impacto visual y dificulta la lectura.
👉 Buscamos el equilibrio entre información y diseño, priorizando lo esencial y trabajando una jerarquía visual clara que guíe al consumidor.
Un consejo clave que nunca falla
Siempre recomendamos a los clientes que traen su propio diseño que hagan una prueba muy sencilla:
imprimir la etiqueta a tamaño real y pegarla sobre el producto.
Por experiencia, lo que en una pantalla de 28” se ve espectacular y lleno de detalles, cuando se reduce al tamaño final puede volverse ilegible, perder fuerza o incluso resultar muy complejo —cuando no imposible— de imprimir correctamente.
Evitar estos errores no solo mejora el aspecto visual de la etiqueta, sino que ahorra tiempo, costes y muchos quebraderos de cabeza.
Nuestro objetivo es que cada proyecto salga perfecto a la primera y que la etiqueta transmita exactamente lo que la marca quiere comunicar.
“Después de años trabajando con etiquetas, he aprendido que un buen diseño no es solo cuestión de estética, sino de entender cómo se va a imprimir, aplicar y utilizar. Mi trabajo —y el de todo el equipo— es anticiparnos a los problemas antes de que aparezcan, para que el cliente reciba exactamente lo que imagina… o incluso algo mejor.” — Albert
Albert Sanz
Jefe de Preimpresión
Estudió diseño gráfico y lleva más de 20 años en la empresa. Su experiencia y compromiso garantizan que cada proyecto salga con la máxima calidad y respeto por el proceso.
Albert Sanz
Jefe de Preimpresión
Estudió diseño gráfico y lleva más de 20 años en la empresa. Su experiencia y compromiso garantizan que cada proyecto salga con la máxima calidad y respeto por el proceso.



